Reflexiones sobre emociones, decisiones y sistemas humanos.
Las organizaciones gestionan presupuestos de marketing, operaciones y tecnología con gran precisión. Pero casi ninguna gestiona el recurso que determina el desempeño de todos los demás: la energía emocional de su gente. A partir de los hallazgos del State of the Heart y de modelos como Vital Signs de Six Seconds, propongo el concepto de Emotional Budgeting: medir, invertir y monitorear sistemáticamente variables como confianza, motivación, resiliencia y colaboración. Así como administramos capital financiero, las organizaciones deben comenzar a administrar su capital emocional para prevenir burnout, fortalecer el compromiso y sostener el desempeño en un mundo de cambio constante.